El don de desaparecer: no hay una fórmula, es sólo un don que pocos lo tienen, desaparecer , evitar el ruido ajeno, lo que nubla, varios preferirían este don antes que cualquier cosa, por lo menos unos segundos, desintoxicarse, perderse en su propia mente , y hacer lo que el alma pida, sin que la lógica y la moral mande, crear tus propias reglas , compartir poco, y que sólo el viento se entere de lo que pase, sentir la libertad interna. Basta de reprimirse , hay que encontrar el momento para que nuestras ideas se liberen, ser nosotros mismos.
No estaremos siendo egoístas con nosotros mismos, conformistas ,poco ambiciosos y demasiado solidarios con el mundo tratando de dejarlo siempre contento? Somos presos de los recuerdos, de la moral, de los puntos de vista de una sociedad vacía, de su crítica superficial.
La monotonía los ahoga, a todos , poco a poco, sólo sobrevive aquel que desarrolló aquel anhelado don, el don de desaparecer, de construir un mundo paralelo a la realidad, que de un momento a otro logra simplificar su vida , sintiendo aquella paz que hoy en día es difícil de encontrar .